|
 |
Diócesis de San Cristóbal de La Laguna
obispado@obispadodetenerife.es |
|
Tenerife - La Palma
- La Gomera - El Hierro |
|
|
|
//-->
Página Principal
|
|
LA REALIDAD
ACTUAL DE LA INMIGRACIÓN DEL CONTINENTE AFRICANO NOS INTERPELA |
|

Ante la llegada
constante a nuestras costas, durante en estos últimos meses, de
personas procedentes del Continente Africano en condiciones inhumanas y
el fallecimiento de tantas otras miles en su intento de alcanzarlas, los
responsables del Área de Pastoral social de la Diócesis de Tenerife, de
la que forman parte las Delegaciones de Cáritas, Pastoral de la Salud,
Pastoral Penitenciaria, Apostolado del Mar y Migraciones; la Comisión
Diocesana de Justicia y Paz, Manos Unidas y el Área de emigraciones y
Asuntos Sociales de la CONFER (Confederación de Religiosos y
religiosas), nos hemos reunido para analizar, reflexionar a la luz de la
Palabra de Dios y de la Doctrina Social de la Iglesia y tomar una
postura que quiere ser coherente con la fe en Jesucristo que profesamos.
Con esta comunicación,
queremos hacer participe de esta reflexión a toda la Comunidad Diocesana
y animarles a todos y a todas a que oremos y revisemos nuestra forma de
pensar y de actuar y nos impliquemos en una búsqueda común, cada uno
desde nuestras posibilidades, de medios concretos para avanzar hacia una
sociedad más fraterna y solidaria.
Antes de nada, queremos
manifestar nuestra valoración positiva de los pronunciamientos de
nuestro Obispo y de los distintos Organismos Diocesanos que se han
manifestado reiteradamente sobre este tema. También, valoramos las
actuaciones de nuestras Parroquias y de otros organismos y comunidades
eclesiales, en esta línea.
CONSIDERACIONES
PREVIAS:
-
Ante la situación
de tantos hombres, mujeres y niños que lo arriesgan todo, incluso la
vida, para conseguir un sueño, un sueño parecido al sueño de Dios:
sentarse a la mesa, compartir los bienes, mejorar la vida, vivir,
etc. tenemos que acercarnos "descalzos", despojados de estereotipos
y prejuicios preconcebidos, con respeto sumo a las personas, porque
toda realidad humana es sagrada.
-
No podemos pensar,
hablar, afirmar nada desde la simplicidad y el desconocimiento de la
realidad y de las causas que han motivado la salida de su tierra en
estas condiciones, de tantos y tantas hermanas, hijos e hijas de un
mismo Padre.
-
En el momento
presente, en plena era de la globalización neoliberal, asistimos a
numerosas contradicciones que acontecen en nuestro mundo: Por un
lado se expansionan, internacionalizan y deslocalizan las grandes
empresas y, los grandes capitales fluyen sin apenas control ni
fronteras. Mientras millones de personas en los países empobrecidos
ven con impotencia cómo su derecho a una vida digna con unas mínimas
garantías políticas, sociales y económicas es cada vez más limitado.
-
El fenómeno de las
migraciones no es nuevo, tampoco en Canarias, ni desaparecerá a
fuerza de la utilización de unos medios que supongan la ignorancia y
falta de respeto de los derechos humanos y sociales de las personas
y de los pueblos.
-
La situación de
pobreza extrema en aumento, en que viven los habitantes de África
subsahariana es la causa última de los movimientos migratorios desde
este Continente hacia Europa. El último Informe sobre Desarrollo
Humano de Naciones Unidas nos revela que en el África subsahariana,
actualmente, viven en condiciones de extrema pobreza cien
millones de personas más que en 1990.
-
En la Sagrada
Escritura aparece reiteradamente cómo el Pueblo de Dios experimentó,
en su propia historia, tener que migrar a otras tierras para mejorar
sus condiciones de vida y, también, las actitudes y criterios que
debemos tener con los "forasteros". "No molestarás ni
oprimirás al emigrante porque ustedes fueron emigrantes en Egipto"
(Éx 22,20)
-
El libro del Éxodo
expresa el sentimiento de Dios ante las situaciones injustas en que
vive el pueblo y elige a personas, a las que envía a comprometerse
en su liberación: "He visto la opresión de mi Pueblo en
Egipto, he oído sus quejas, me he fijado en sus sufrimiento..."
(Ex 3, 7ss).
-
La Doctrina Social de la Iglesia es clara y contundente en este sentido. Juan Pablo
II, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Migraciones de
2004, nos da algunos criterios que debemos tener en cuenta, tanto
para definirnos cuando hablamos como para revisar nuestro estilo de
vida y nuestra forma de actuar. Afirma que toda persona gtiene
derecho a emigrar y a no emigrar g. Es necesario "Crear condiciones
concretas para vivir en paz y dignidad en la propia patria": Mucha
gente "al carecer de comida, de salud, trabajo, vivienda, educación
y paz se ve obligada migrar por la fuerza". Existe, también el
derecho a emigrar cuyo fundamento está en el destino universal de
los bienes de este Mundo".
(Mater et Magistra" n. 30, 31).
-
La Iglesia siempre
ha estado presente junto a las personas y a los pueblos
empobrecidos, caminando con ellos, acogiendo, acompañando, ayudando
a su desarrollo integral, impulsando proyectos de desarrollo y de
codesarrollo, denunciando la injusticia y exigiendo el respeto y la
promoción de todos sus derechos.
LA REALIDAD ACTUAL
NOS INVITA A LOS CATÓLICOS A TOMAR CONCIENCIA Y A UNA NUEVA FORMA DE
VIVIR Y DE RESPONDER
No relacionamos ni
describimos aquí: la situación en que están las personas que, después de
llegar a nuestras Islas, se encuentran retenidas; las situaciones que se
dan en alta mar; cómo se están haciendo las repatriaciones, etc. Existen
abundantes, variadas y, muchas veces, alarmistas y contradictorias
informaciones al respecto, por intereses económicos y partidistas.
Sólo queremos, en este
corto espacio, aportar algunas sugerencias y propuestas para la
implicación de la comunidad cristiana y de cada uno de nosotros en este
tema:
-
En primer lugar,
es necesario "ponernos en el lugar de los que se arriesgan a
emprender la marcha hacia el Norte" y responder a la pregunta:
¿qué haría yo de estar en su lugar?, intentando comprender sus
derechos y sus razones. Y no defender nuestra posición privilegiada
que nos parece que se ve amenazada. Es preciso reforzar la empatía
hacia esas personas concretas.
-
Hacer una lectura creyente de esta realidad,
viéndola como una llamada del Señor a la interculturalidad, al
enriquecimiento mutuo, a preparar en la generosidad y en la acogida
un camino solidario con el empobrecido y el diferente hacia un
futuro mejor.
-
Orar intensamente al Señor
para que su Luz ilumine las conciencias y la inteligencia de los
responsables inmediatos de gestionar estos hechos y para que mueva
sus corazones con el fin de que actúen en coherencia con la
justicia.
-
Ser creativos a la
hora de buscar-ofrecer posibilidades y de abrir oportunidades
para compartir los huecos existentes, tanto en Canarias, como en el
resto del Estado Español y en Europa, y para la creación de otros
nuevos huecos donde se pueda acoger, integrar y posibilitar una
vida más digna a los que llegan.
-
Respetar la ley
fundamental de la creación: "el destino universal de los bienes
creados",
siendo conscientes de que los recursos naturales mundiales son
escasos para que todos los habitantes del Planeta consuman al ritmo
de los que vivimos en el Norte.
-
Cambiar nuestro
estilo de vida, consumiendo menos y de modo más responsable y
compartir solidariamente
nuestros bienes
tanto materiales como personales.
-
Tomar
conciencia y crearla a nuestro alrededor de
que la solución
real a medio y largo plazo de esta situación es un cambio en las
reglas del comercio internacional "global", de forma que se gestione
un consumo responsable, se cancele la deuda externa, se garantice la
utilización y distribución justa de los recursos de cada país, se
potencie el comercio justo, se realicen programas de codesarrollo
con los países empobrecidos, etc.
-
Promover que, desde en nuestros ámbitos locales, se
tomen las medidas necesarias para contribuir a que desaparezcan las
causas que generan estos hechos: la riqueza en la que vive una
pequeña parte de la población mundial, a costa de la otra,
mayoritaria, empobrecida y explotada.
-
Comprometernos en
la defensa y en la promoción de los "Derechos Humanos" y sociales
de todas
las personas, con la misma fuerza, sean del país que sean.
-
Buscar y utilizar medios adecuados que nos
ayuden a ser coherentes, tanto en nuestro estilo de vida, como en
nuestros razonamientos y nuestros compromisos solidarios con las
exigencias del Evangelio en este tema. .
La Laguna a 25 de septiembre de 2006
|
|
ENCUENTRO ANUAL DE DIRECTORES NACIONALES PARA LA PASTORAL DE LAS
MIGRACIONES EN EUROPA
"Migraciones y juventud.
Una
oportunidad para la sociedad
y la
Iglesia en Europa".
Sigüenza, 24
de Septiembre de 2006
Convocados por la
Comisión de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales de
Europa (CCEE) se ha celebrado en Sigüenza, durante los días 21 al 24 de
Septiembre, el Encuentro anual de Directores nacionales de las Pastoral
de Migraciones. Han participado 46 representantes de 25 Conferencias
Episcopales de Europa y de la Santa Sede, entre ellos seis obispos, así
como representantes de organizaciones católicas internacionales (COMECE,
ICMC, CARITAS EUROPA). El tema de estudio ha sido "Migraciones y
juventud. Una oportunidad para la sociedad y la Iglesia en Europa".
Ayudados por varios
expertos que han desarrollado aspectos teológicos y pastorales
relacionados con el tema de estudio, ha tenido lugar un rico intercambio
de informaciones y experiencias en los diversos países europeos, de
Norte a Sur y de Este a Oeste de Europa.
Los participantes en el
Encuentro han puesto de relieve la necesidad de intensificar y mejorar
la pastoral con los inmigrantes en general y con los jóvenes en
particular. Estos constituyen el futuro de la nueva sociedad europea y
de una Iglesia renovada y enriquecida por la aportación de los numerosos
jóvenes que llegan a Europa o nacen ya en ella, procedentes de diversas
culturas y de ricas tradiciones religiosas. Ellos son una "oportunidad
para la Iglesia y la sociedad europeas". En el Encuentro se ha
constatado el importantísimo papel que en este proceso corresponde a la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), al Consejo de Europa (COE) y
a la Unión Europea (UE).
Acontecimientos
dolorosos, como los desórdenes en barrios periféricos de Francia, o los
atentados de Londres, protagonizados por jóvenes, hijos o nietos de
inmigrantes, ponen de manifiesto que el proceso de acogida y de
integración de los inmigrantes en Europa ha tenido sus serias
deficiencias.
Los participantes en el Encuentro de Sigüenza se
proponen hacer llegar a sus Conferencias Episcopales y a la Iglesia de
sus respectivos países el resultado de sus reflexiones y el compromiso
de asumir la tarea de una mayor preocupación por los jóvenes
inmigrantes. Esto supone crear desde las parroquias los servicios
adecuados en el campo de la formación y del asociacionismo para
facilitarles la fraterna acogida, el papel que les corresponde, la
participación en el debate político y la integración armónica que
posibiliten un futuro común en una Europa justa y solidaria.
Impresionados por la
dramática situación actual de la llegada de inmigrantes de África a las
Islas Canarias y a las costas del sur de la Península Ibérica , Italia y
Malta, los participantes en el Encuentro consideran este fenómeno como
consecuencia de la injusta situación de pobreza y subdesarrollo en los
países de origen de los inmigrantes. Empujados por la necesidad, se
lanzan a la aventura de alcanzar el "sueño" europeo con el deseo de
escapar de la pobreza y mejorar su situación y la de sus familias. Los
participantes en el Encuentro denuncian esta injusta situación y apelan
a la responsabilidad de los países desarrollados de Europa, a la ONU, al
COE y a la UE para que establezcan políticas más generosas de ayuda al
desarrollo de los países pobres y controles más eficaces de las mafias y
de los traficantes de personas. Al mismo tiempo, expresan su
solidaridad con la Conferencia Episcopal Española, con las diócesis de
Tenerife, de Canarias, y con las demás diócesis afectadas, así como con
Cáritas, con las Congregaciones religiosas, las ONGfs y todos los que
con su esfuerzo contribuyen a socorrer a estas personas, víctimas de la
pobreza y del abuso de los traficantes y expuestos a graves peligros.
Los asistentes
manifiestan también su solidaridad con S.S. Benedicto XVI en su
llamamiento al diálogo interreligioso y autocrítico y hacen suya su
exigencia de renuncia a todo tipo de violencia practicada en nombre de
la religión.
@ |
|